Tusk avisa a los emigrantes: “No vengáis a Europa”

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Tsipras pide sanciones para los países que no acepten refugiados

Europa no desea más emigrantes y no volverá a dejar atravesar sus fronteras a quienes vienen movidos por su deseo de prosperar y no porque sufran algún tipo de persecución, advirtió ayer el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, tras entrevistarse con el primer ministro griego, Alexis Tsipras, en Atenas. “No vengáis a Europa”, rogó Tusk, dirigiéndose a “todos los potenciales emigrantes económicos, sean del país que sean”. “No creáis a los traficantes. No arriesguéis vuestras vidas ni vuestro dinero. No va a servir para nada. Ni Grecia ni ningún otro país europeo va a volver a ser un país de tránsito” para personas sin derecho a asilo, aseguró Tusk con un lenguaje de dureza no escuchado hasta ahora pese a su conocido escepticismo hacia la política de puertas abiertas lanzada por Alemania a finales del verano pasado.

La selección oficiosa de quién tiene derecho y quién no a la protección internacional la hace en estos momentos Macedonia, un país que no pertenece a la UE. Más de 11.000 personas esperan cruzar a su territorio desde Grecia por el paso fronterizo de Idomeni pero las autoridades macedonias sólo dejan pasar a unas 300 personas al día y de determinadas nacionalidades. La decisión se tomó en coordinación con otros países balcánicos a raíz de la adopción de cuotas en Austria (sólo aceptan 80 solicitudes de asilo al día). Alrededor de la mitad de las personas que han llegado en los últimos dos meses a Grecia son sirios, según la ONU, pero un 25% son de nacionalidad afgana, un colectivo que este año se enfrentan a cada vez más dificultades para acceder al asilo y que podría verse afectado por la señal política de rechazo lanzada ayer.

El derecho internacional impide negar asistencia a las personas con derecho al asilo que huyen de zonas de guerra pero no protege a los emigrantes económicos, el objetivo del discurso de Tusk. “Hay que acabar con la práctica de dejar pasar al país vecino” a todos los emigrantes, reclamó Tusk. “De hecho es algo que ya está ocurriendo en estos mismos instantes”, recalcó, en referencia al cierre en cadena de fronteras en la ruta de los Balcanes. De nada han servido los llamamientos de las últimas semanas a evitar estos movimientos ante el riesgo de condenar a Grecia a quedarse sola ante al problema. Resignada, la Comisión Europea ha propuesto preparar 700 millones para paliar la crisis humanitaria que puede producirse ante el tapón creado. Tsipras se resistía a aceptar esta situación pero parece haber asumido que deberá hacerse cargo de decenas de miles personas por un periodo de tiempo indeterminado mientras se trata de atajar la crisis por otras vías.

Entre tanto, la UE negocia con Turquía para que controle mejor su frontera. El objetivo europeo es que impida el paso a los potenciales emigrantes económicos y acepte llevarse de vuelta a los que logren llegar a Grecia. Tusk precisó ayer su demanda al gobierno turco durante la siguiente parada de su gira diplomática, Ankara. “Corresponde a Turquía decidir cómo lograr esa reducción” de llegadas a Europa, dijo Tusk al primer ministro turco, Ahmet Davutoglu, pero “para muchos en Europa el método más prometedor sería un mecanismo rápido y a gran escala para devolver a los inmigrantes irregulares que lleguen a Grecia”. La idea lleva tiempo rondando por Bruselas. La presidencia holandesa de la UE ha diseñado por ejemplo un plan en este sentido, completado por un ‘puente aéreo’ para traer a demandantes de asilo desde los campos de Turquía, dos medidas que, juntas, pretenden desincentivar las llegadas irregulares. Para Turquía la clave está en que la UE se lleve por vías legales a parte de los dos millones de sirios refugiados en su territorio. La canciller alemana, Angela Merkel, ha mantenido contactos diarios esta semana con Tsipras y Davutoglu para tratar de alcanzar un acuerdo en la cumbre UE-Turquía del lunes en Bruselas.

Lejos de reconsiderar su decisión de cerrar las fronteras como le pide Alemania, Austria se reafirmó ayer en su rechazo a la política impulsada por Merkel. La política de apertura a los refugiados fue “un grave error” que debía corregirse “lo antes posible”, declaró el ministro de Exteriores Sebastian Kurz, pidiendo el fin de la política de “dejar pasar” a los emigrantes que Grecia, desbordada, ha practicado. Tsipras reclamó ayer sanciones para los países que se nieguen a aceptar la cuota de refugiados que les corresponde dentro del plan europeo para repartirse a 160.000 personas. Sólo 500 personas se han beneficiado hasta ahora. La estrategia de Merkel para europeizar la política de asilo y repartir la responsabilidad con la UE sigue bloqueada.

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