La hipocresía de Reino Unido respecto a Arabia Saudí

El fiscal general de Arabia Saudí está presionando para que la activista pro-derechos humanos Israa Al-Ghomgham sea ejecutada. Mientras Israa espera a saber cuál será su destino, el resto del mundo mira con horror a lo que podría ser el asesinato de la primera mujer activista del reino por ser acusada de cargos espurios, incluidos “intentos de movilizar a la opinión publica”.

Todo el mundo, menos Reino Unido. El miércoles, el secretario de Estado británico, Jeremy Hunt, defendió la relación de su país con Arabia Saudí – el ex secretario de sanidad llegá a decir a la BBC que ser cercano a su aliado saudí evita que exploten bombas en las calles de Reino Unido.

Reino Unido ha concluido que tiene mucho que perder si se pronuncia en contra de la ejecución de 48 personas en los primeros cuatro meses del año por orden de la Casa de Saud, o del hecho de que el disidente saudí Raif Badawi haya sido sentenciado a 1.000 latigazos. Arabia Saudí es el mayor socio comercial de Reino Unido en Oriente Medio, con operaciones comerciales conjuntas entre ambos países valoradas en 11.500 millones de libras (14.700 millones de dólares). Arabia Saudí es el principal cliente de las armas británicas.

No hay más que fijarse en lo que sucedió con Canadá cuando intentó defender a dos activistas encarcelados. Riad cortó sus lazos con Toronto y acusó al gobierno de interferir en los asuntos internos del país. El embajador canadiense fue expulsado, revocaron las becas de los estudiantes saudíes en Canadá y se suspendió el comercio y la inversión ente los dos países.

Si esa fue su reacción a la petición de que se liberara a dos presos políticos, ¿qué harían si un aliado criticara sus principales polémicaz, como, por ejemplo, la guerra que la coalición saudí libra en Yemen desde hace cuatro años, que ha provocado lo que la ONU califica como uno de los peores desastres humanitarios de la era moderna?

Por culpa de este conflicto, hay gente que vive con una comida al día; el precio de los alimentos y de la medicina es más de 500 veces mayor que cuando comenzó la guerra, mientras que 8,4 millones de personas están al borde de la hambruna. Arabia Saudí no sólo compra armas a Reino Unido, sino que los británicos también son responsables del almacenamiento y el envío seguro de las armas en aviones de guerra saudíes, y además proporciona asistencia técnica y asesores militares. Esto hace a Reino Unido un cómplice total de la masacre en Yemen.

A lo largo del fin de semana, varios jóvenes en edad escolar cavaron tumbas rectangulares para sus 40 amigos que habían sido asesinados después de que un ataque aéreo de la coalición saudí hiciera saltar por los aires un autobús escolar que había parado para que los niños compraran comida en un mercado local. La bomba que acabó con la vida de los niños era un artefacto de fabricación estadounidense Lockheed Martin – Estados Unidos también vende cantidades indecentes de armas a los saudíes.

Cuando se le presionó respecto a este tema, Hunt no prometió hablar con Washington para supervisar su enfoque sobre la guerra en Yemen o sugerir que recupere la prohibición de la venta de armas impuesta por Obama. “Queremos asegurar que nuestros aliados estén llevando a cabo sus actividades de modo que podamos defender a nuestro propio pueblo, pero también respetando a nuestros aliados,” declaró al corresponsal diplomático James Robbins.

Mientras que las imágenes de cómo se sacaba a los niños del bus escolar ensangrentados y confusos han conmocionado a la nación, a pesar de silencio mediático sobre Yemen, y han hecho que se centre la atención en las ventas de armas británicas y estadounidenses, no ha sido suficiente para sacudir la consciencia del gobierno británico. Quiero decir, ¿a quién le importan unos niños hechos pedazos en un bus escolar, siempre y cuando estemos a salvo en nuestra fortaleza en Reino Unido?

A principios de esta semana, Hunt dijo al Instituto para la Paz de Estados Unidos: “Debemos reconstruir las alianzas más fuertes posibles entre países que compartan los mismos valores.” Una admisión de que, más que apoyar los llamados valores británicos de la democracia, el estado de derecho y la tolerancia, Reino Unido apoya los valores saudíes de opresión autoritaria.

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