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diciembre 15, 2018

Centro de investigación de derechos humanos

El sionismo es un barril de pólvora que desencadena periódicamente su poder destructivo, a contrapelo de los derechos de millones de seres humanos: Pablo Jofre Leal

2017/10/31, 10:09


El sionismo es un barril de pólvora que desencadena periódicamente su poder destructivo, a contrapelo de los derechos de millones de seres humanos: Pablo Jofre Leal

Entrevista Con El Sr. Pablo Jofre Leal, Periodista Y Escritor Chileno. Analista Internacional, Especialista En Temas Principalmente De Latinoamérica, Oriente Medio Y El Magreb.

Entrevista Con El Sr. Pablo Jofre Leal, Periodista Y Escritor Chileno. Analista Internacional, Especialista En Temas Principalmente De Latinoamérica, Oriente Medio Y El Magreb.

 

  1. Desde el comienzo de la creación de Israel en 1948, el reconocimiento de Israel es uno de los principales pilares de la doctrina de seguridad de esta entidad, en este sentido, la estrategia de normalización de las relaciones con los países del mundo islámico, especialmente los países árabes, está en la agenda de las organizaciones políticas y de seguridad israelíes, ¿Cómo evalúa el desarrollo cultural e identidad de Israel en las fronteras políticas del mundo islámico?


Lo primero es que resulta imposible hablar de normalización de relaciones entre la entidad sionista y el mundo islámico a partir de las premisas de creación de esta entidad el año 1948: producto de un proceso de partición unilateral por parte de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) establecido en la Resolución N° 181 del 29 de noviembre año 1947 a partir de la idea de concretar un "hogar nacional judío" en tierras palestinas, lo que entra en conflicto evidente con el pueblo palestino y los países vecinos pues se contemplaba la entrega a los colonos judíos que conformaban el 33% de la población de palestina el 54% de las mejores tierras.  Segundo, la instalación de la entidad israelí surge con un propósito de consolidación del dominio británico en la zona y posteriormente objetivos hegemónicos de Estados Unidos en el levante mediterráneo que permiten concretar la creación de Israel en mayo del año 1948 un día antes del término del mandato británico en la zona.

Desde el momento mismo que el proceso de colonización del territorio palestino comienza a ser ejecutado por la organización sionista mundial, a partir de fines del siglo XIX se comienza a configurar un nuevo escenario geopolítico que entraría en conflicto inevitablemente pues la ideología (sionismo) el modo de producción traído por los colonos judíos (capitalista)  el modo de vida (europeo) y la visión de futuro (proceder a la colonización mediante la expulsión de la población nativa) va a generar desencuentros en múltiples planos, sobre todo con una población colona que a partir de las premisas religiosas y políticas que los animaba comienzan a segregar, aislar, usurpar y expoliar el territorio del pueblo palestino.

La consideración de "pueblo elegido" que se auto arrogaban los colonos judíos entra en conflicto con el mundo musulmán, que hasta antes de la llegada de los colonos judíos europeos vivía en paz y armonía con las comunidades judías que Vivian en el territorio y que nada tenían que ver ni racial, ni religiosamente con estos colonos que bajo el paraguas del sionismo pretende conquistar una tierra que creen suya bajo el mito religioso impuesto por su ideología.

Israel, desde el momento mismo de su instauración como entidad comienza a visualizarse como la avanzada de la política hegemónica occidental en la zona, con una identidad cruzada por sus intereses cercanos a los grupos de poder tanto estadounidenses como ingleses, que le darán el sustento político, económico y militar, que les permitirá llevara delante una serie de guerras contra el mundo árabe de la zona del levante mediterráneo. Israel comienza a consolidarse como el gendarme de occidente, como el instrumento militar que defiende los intereses económicos de las potencias occidentales en una tierra dotada de enormes riquezas hidrocarburiferas y paso obligado de proyectos que vinculan la riqueza energética con el control geoestratégico del mediterráneo, el Golfo Pérsico y el Océano Índico.

Hablar de una identidad israelí en territorio palestino – y con ello considerar la legitimidad de un Erezt Israel "una tierra de Israel", en los límites con el mundo islámico es hablar de una identidad artificial, creada interesadamente en función de sus intereses políticos y territoriales.

Para el historiador judío Shlomo Sand "el sionismo robó el término religioso Tierra de Israel y lo convirtió en un término geopolítico. Esto, pues la tierra de Israel no es la patria de los judíos. Se convierte en patria a fines del siglo XIX y principios del siglo XX, sólo a partir del surgimiento del movimiento sionista" Por tanto esa identidad de la que suelen hablar los israelíes es una identidad en construcción, con bases fundacionales débiles, en sus supuestos derechos religiosos e históricos.

 

  1. A pesar de los esfuerzos de las autoridades israelíes para legitimar su sistema político, parece que seguimos viendo muchos desacuerdos a nivel gubernamental y humano sobre las políticas israelíes en apoyo del terrorismo de Estado, los crímenes contra los derechos humanos y, en particular, la violación de los derechos de los niños palestinos. Un ejemplo de este desacuerdo fueron las declaraciones del jefe de la delegación parlamentaria kuwaití sobre la expulsión del representante israelí en la Unión Interparlamentaria de Moscú. En su opinión, En su opinión, ¿hasta qué punto estos actos pueden ser eficaces para obtener el apoyo de la opinión pública mundial y el despertar político mundial y regional sobre los derechos del pueblo palestino?


Toda acción encaminada a denunciar la política sionista contra los derechos del pueblo palestino es legítima y necesaria. Acciones políticas, diplomáticas económicas por ejemplo a través de la denominada campaña de Boicot, Desinversión y sanciones son indispensables a la hora de llevar adelante un programa claro de combate con el sionismo y su política colonial, racista y criminal contra el pueblo palestino, y por extensión contra los pueblos de la región como Siria, El Líbano e Irak, que han visto la mano de apoyo de la entidad sionista a los grupos y movimientos terroristas takfirí.

Pero, nada de lo mencionado puede llegar a buen término contra una creación como el sionismo sino va acompañado también de la  lucha militar, el uso legítimo de la fuerza, del derecho a la defensa que la legislación internacional permite a los pueblos que combaten por su liberación. Es un deber de la sociedad internacional, de sus pueblos y gobiernos denunciar la política colonial de Israel pero también es un deber desmantelar el constructo político e ideológico que el sionismo ha construido en torno  a sus supuestos derechos, religiosos, históricos, arqueológicos y otros que suele emplear para justificar su conducta criminal contra Palestina.

En ese plano es necesario dar la lucha intelectual que derribe el mito respecto a que la Tierra de Israel fue siempre propiedad de los judíos y que fue prometida, en una especie de transacción inmobiliaria – con título de propiedad incluida – al sionismo – a pesar que esta ideología nunca tuvo una base religiosa peor que la "nacionaliza y convierte en una obra sobresaliente de la historia". Y digo que es importante combatir también esta idea pues influye sobre grupos de  población, por ejemplo protestantes y otras comunidades evangélicas, que mediante la compra de voluntades y apoyo financiero asumen como propio el sionismo, constituyéndose en lo que se denomina el Cristianismo- Sionista.

Por ello, todo acto político, intelectual, de denuncia particular y colectiva, campañas nacionales e internacionales, protestas pacíficas y con lícito uso de la fuerza. La utilización de la lucha armada son todas acciones válidas en el combate contra una de las ideologías más bárbaras y terroristas de la historia.

 

  1. Recientemente, según informes en los medios de comunicación, el príncipe heredero de Arabia Saudita, Ben Salman, ha viajado a Israel. Muchos observadores políticos evalúan el desarrollo de las relaciones entre Arabia Saudita e Israel sobre la base de esta declaración realista de las relaciones internacionales, "enemigo de mi enemigo, es mi amigo", y creen que lidiar con la influencia regional de Irán es una de las principales razones para el desarrollo de relaciones entre los dos países. ¿Qué tan relevante es este análisis para las realidades regionales?


El acercamiento entre Israel y la Casa al Saud es un peligro para los pueblos de Oriente Medio e Irán. Los objetivos de ambas entidades, dotadas de ideologías totalitarias y criminales como la sionista y el Wahabismo, representan una preocupación para la zona y para el mundo, nada bueno puede surgir de estas relaciones anormales, encaminadas a centrar sus objetivos de lucha contra el creciente poder e influencia de Irán en la zona, a partir del apoyo justo y necesario que ha dado la nación persa a pueblos como el sirio, iraquí y lógicamente al pueblo palestino, desde el momento mismo del triunfo de la revolución islámica el año 1979.

La unión entre Israel y la Casa al Saud tiene el aval y la bendición de Washington, no en balde la primera visita de Donald Trump al exterior fue precisamente a estas dos entidades a las cuales formuló los planes y papeles que desea para ellos en la región.

El acercamiento de Riad a Israel muestra hasta que punto monarquías como la saudí y otras aliadas de la monarquía wahabita, han traicionado, no sólo a sus propios pueblos, sino también al islam y a la comunidad de naciones de oriente medio que ven con evidente temor como dos ideologías totalitarias unen esfuerzos contra irán y por extensión contra El Líbano y Hezbolá, contra Irak y sus afanes de no ver balcanizado su país. Contra palestina y el objetivo de sobrevivir ante la ocupación de su territorio en el proceso de colonialismo más criminal que se ha visto en la historia.

 

  1. Para la última pregunta, en su opinión, ¿qué estrategias deberían aplicar los gobiernos y las instituciones no gubernamentales para aislar políticamente y idénticamente a Israel así como para reconocer el verdadero rostro de este régimen en la violación de los derechos humanos en Palestina, el apoyo al terrorismo y la ocupación?


Lo he sostenido en letras anteriores. Unir la lucha en todos los frentes posibles: político, militar, ideológico, comunicacional, cultural. Conferencia internacionales que denuncien el sionismo como una ideología criminal – no temer a sus campañas que pretende acallar a quienes criticamos el sionismo acusándonos de antisemitas – animarse a plantear las denuncias con voz alta y clara. Apoyar los esfuerzos de entidades internacionales dedicadas a denunciar a Israel en los foros internacionales. Unirse en torno a temas comunes: la no discriminación, no al colonialismo, no al apartheid. Establecer una campaña mundial, que se sume al BDS y se masifique en favor de una política de sanciones en lo económico, tecnológico, financiero y militar. Apoyar la lucha armada del pueblo palestino contra los ocupantes. Hacer posible acciones coordinadas de protesta al régimen israelí coincidiendo con fechas paradigmáticas. Como este año y la declaración Balfour que cumple 100 años.

Develar el rostro miserable y criminal del sionismo, denunciar su política victimista, de seguir beneficiándose del holocausto, chantajeando a la humanidad cuando las críticas que se hacen al nacionalsocialismo pueden ser verdaderamente aplicables s su accionar y denominarlo nacional sionismo.  Sumar en ello a abogados, gente de televisión, la soledad.

Usar los foros internacionales como la asamblea general de las Naciones Unidas, la Organización para la Cooperación islámica. Realizar un gran encuentro internacional bajo el nombre de STOP AL  SIONISMO / ALTO AL SIONISMO.  Denunciar ante el organismo pertinente a los jerarcas israelíes y llevarlo a juicio por crímenes de guerra.

Israel y su política colonial en Palestina, y su agresividad contra El Líbano y Siria han dado muestras más que suficientes, de que representa el verdadero obstáculo para la paz en la región más conflictiva del planeta. El sionismo es un barril de pólvora que desencadena periódicamente su poder destructivo, a contrapelo de los derechos de millones de seres humanos y por ello es necesario, denunciar peor también destruir esta creación. Por ello, la labor del Eje de la resistencia es fundamental a la hora de sumar más alianzas encaminadas a destruir el sionismo y su entidad.

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