EEUU no reveló rol saudí en atentado del 11-S solo por petróleo’

Arabia Saudí pudo haber financiado un simulacro de los atentados del 11 de septiembre de 2001, dos años antes de los ataques.

Nueva información publicada por el diario The New York Post señala que la embajada saudí presuntamente pagó a dos saudíes, residentes en Estados Unidos, para volar desde Phoenix (Arizona) a Washington en el marco de un simulacro para los ataques.

Según el texto, que cita a la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés), estos saudíes formaban parte de la red de agentes de Riad. Sin embargo, Arabia Saudí niega toda implicación en los ataques, en los que murieron 3000 personas. Pero, existen pruebas de su participación directa o indirecta en los atentados.

En los últimos meses, la imagen de Arabia Saudí, principal aliado de Estados Unidos en el mundo árabe, se ha visto gravemente empañada, y ahora las familias estadounidenses de algunas víctimas del 11 de septiembre exigen que se investigue el papel de las autoridades saudíes en este suceso terrorista.

La imagen de Arabia Saudí ha perdido de forma continua su prestigio: los continuos ataques militares contra los civiles en Yemen, el trato discriminatorio hacia las mujeres y la violación de sus derechos, la injerencia en los países musulmanes por medio de los inmensos ingresos del petróleo y la propagación del extremismo en dichos países, ha causado el progresivo aumento de la furia y odio general en Estados Unidos respecto Arabia Saudí. En estos días, los ciudadanos estadounidenses, con el esfuerzo de algunos familiares de las víctimas del 11-S, han demandado  una vez más que se estudie el papel de las autoridades saudíes en la investigación de los incidentes terroristas. Después del ataque contra las torres gemelas de Nueva York que albergaba el Centro de Comercio Mundial, las autoridades de Arabia Saudí han negado constantemente que uno de sus ciudadanos haya sido cómplice en esos ataques terroristas. Riad rechaza este hecho, mientras 15 de los 19 secuestradores saudíes eran ciudadanos de Arabia Saudí. Actualmente, el documento más importante en relación a la  acusación contra Riad son 28 páginas secretas de un informe que el Congreso de Estados Unidos realizó en 2002 sobre estos ataques terroristas, pero que George W. Bush ordenó archivar y mantener de modo confidencial. Pero, ahora, durante el mandato del presidente Barack Obama, este informe se ha hecho público incluidas las suprimidas 28 páginas.


El documento denominado “28 páginas” representa solo una parte de las investigaciones primarias del Congreso sobre los ataques del 11 de septiembre y  que no había sido revelado hasta julio de este año. De hecho, en estas 28 páginas se mencionan los detalles concernientes a una red de ciudadanos saudí que vivían en Estados Unidos y que  probablemente habrían ayudado a los secuestradores de los aviones del 11-S. El gobierno de George W. Bush se negó a liberar estos documentos aduciendo una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos. Desde hace más de diez años, sin embargo, se afirmaba que la publicación de estos documentos podría determinar más detalles sobre la participación de Arabia Saudí en este complot terrorista y finalmente, este año el gobierno de Obama acordó publicarlos.


En el informe de 28 páginas se lee que el FBI y la CIA habían informado de la relación probable entre Khalid al-Midhar y Nawaf al-Hazmi, dos de los secuestradores del 11 de septiembre, con dos funcionarios del régimen saudí, de los cuales, uno era el embajador de  Riad en Estados Unidos. Estos documentos divulgados también revelan que Abdullah, hermanastro de Osama Bin Ladin, líder de Al-Qaeda, trabajaba para la embajada saudí en Washington y era jefe de una organización que parece apoyaba el terrorismo. Según los documentos publicados, la referida organización que encabezaba Abdullah, se llamaba Asamblea Mundial de Jóvenes Musulmanes Árabes (QAMY). En las 28 páginas se indica que el FBI había encontrado evidencias de la estrecha colaboración entre Abdullah y Mohamed Atta, Marwan al-Shehhi, ambos pilotos de los aviones que impactaron en las torres gemelas del Centro de Comercio Mundial de Nueva York. En este informe hay numerosas referencias de las relaciones entre los secuestradores y un alto funcionario del régimen saudí, y la CIA y el FBI recomienda investigar más a fondo.

En el informe de FBI se lee, que Mohammad Rafiq Ghader Haronami, uno de yernos de Abdullah Bin Laden, mantenía estrechas relaciones con Mohamed Atta, Marwan al-Shehhi. En los informes del FBI también se enfatiza que Abdullah Bin Laden era uno de los empleados de la embajada de Arabia Saudí en Estados Unidos y tenían relaciones con organizaciones terroristas saudíes. De acuerdo con estos documentos que se han elaborado a partir de fuentes del FBI, al menos dos atacantes eran agentes del servicio de inteligencia saudí. En estos documentos también indican que el FBI se ha referido la colaboración de algunos miembros de la Fuerza Naval de Arabia Saudí con los secuestradores del 11 de septiembre. Uno de los oficiales navales era el saudí Lafi-Al-Harbi, que durante 17 días en marzo de 2000 más de nueve veces tuvo contactos con  autores del  11 de septiembre, sobre todo con Al-Midhar y Al-Hazmi. En el informe también se menciona que uno de dichos supuestos terroristas tenía relaciones cercanas con uno de los príncipes de la casa Al Saud. Su nombre fue eliminado del informe, pero queda claro que eran un empleado de la aerolínea estatal  de Arabia Saudí. 
El canal de noticias CNN publicó documentos que evidencian los vínculos entre responsables de Al-Qaeda y una empresa, cuya autoridad más influente era el príncipe Bandar bin Sultan, miembro de la familia Al Saud y exembajador de Arabia Saudí en Estados Unidos. En 2002, en una operación en Paquistán contra miembros de Al-Qaeda el FBI descubrió una agenda telefónica de un miembro del grupo terrorista Al-Qaeda, Abu Zubaydah, en la que aparecen números privados de empresas de seguridad que le prestaban servicios a la residencia en Colorado del embajador saudí, el príncipe Bandar, así como el número de un guardaespaldas de la embajada de Arabia Saudí.
 Este informe añade: 19 personas secuestraron cuatro aviones con los que perpetraron los ataques del 11 de septiembre que cambiaron el curso  de la historia de Estados Unidos. La probabilidad de participación oficial de Arabia Saudí en estos ataques siempre ha afectado las relaciones entre los dos países. Ahora revelado el informe con las 28 páginas que se habían mantenido en secreto, el informe del año 2002 del Congreso sobre los ataques ha revelado que Bandar Bin Sultan tenía relaciones con los secuestradores. Aunque estos documentos confidenciales no proporcionan ninguno evidencia directa de la participación de Riad en estos ataques, plantean unas nuevas cuestiones sobre el papel de Arabia Saudí en los ataques del 11 de septiembre.  
El presidente de la comisión de investigación del Congreso de Estados Unidos, Bob Graham, responsable de la publicación de las 28 páginas, declaró: no se habían publicado ninguno de estos dos números telefónicos, por lo tanto, ellos tienen que tener un contacto que sabía de quién eran estos números y son quienes accedieron a la agenda telefónica de Abu Zubaydah”. La evidencia indirecta de la relación de Bandar Bin Sultan con miembros de Al-Qaeda ha sido una de nuevas varias informaciones que se reveló de los documentos confidenciales. La CIA y el FBI han logrado esta conclusión que no hay evidencia que muestra una persona de la familia Al Saud haya apoyado  los ataques de 11 de septiembre, pero Graham declaró que hay una relación indirecta que muestra que el exembajador de Arabia Saudí en Estados Unidos ha sido una de las extrañas partes de las investigaciones y vale la pena más seguimientos. 

El documento de 28 páginas plantea varias cuestiones con respecto a una posible relación entre Bandar bin Sultan y los ataques del 11 de septiembre, por ejemplo surge la pregunta sobre el tipo de relación que este príncipe saudí tuvo con el también saudí Osama Basnan, que vivió en la época de los ataques en EE.UU. .. Se llevaron a cabo investigaciones sobre Basnan y su posible apoyo a los secuestradores. En el informe de investigación se señala que Osama Basnan Bandar y su esposa recibieron dinero. Al menos en una ocasión recibieron un cheque de 15 mil dólares estadounidenses desde la cuenta del príncipe saudí, según corrobora el FBI en los documentos desclasificados.
El analista Bruce Riedel, un exempleado de la CIA, se refiere a las notas a Bandar bin Sultan en  el informe de 28 páginas así: “No creo que a causa de lo que se encontró, nuestros resultados cambien las relaciones con Arabia Saudí”. Dijo, además que Bandar bin Sultan tenía acceso habitual a la Casa Blanca, la CIA, el Departamento de Justicia, el Congreso, los medios de comunicación y cualquier otra institución en los Estados Unidos. Los documentos describen una red de personas vinculadas con Arabia Saudí que ayudaron a los futuros secuestradores a llegar a EEUU, obtener viviendas e ingresar a una escuela de aviación.
Terry Strada, quien lidera organización Familias y Sobrevivientes del 11-S Unidos por la Justicia Contra el Terrorismo, ha afirmado que no le sorprende la revelación de la implicación saudí en la tragedia. “Casi cada uno de los elementos revelados sobre los atentados del 11 de septiembre apunta a Arabia Saudí”, ha señalado Strada. “Este informe es sólo la punta del iceberg, que aclara 100 preguntas, pero plantea otras 1000 nuevas, por lo tanto, instó a formar una comisión de investigación independiente que examine la relación entre el régimen saudí y el ataque del 11 de septiembre. Es perentorio tener un comité de este tipo “, dijo Strada.

A pesar de que muchos documentos de la Casa Blanca revelam que este informe no proporciona ninguna evidencia de la participación de Arabia Saudí en los ataques, en los que murieron más de 2997 personas. Washington se niega por razones políticas y debido a los petrodólares acusar a Arabia Saudí y continúa encubriendo la verdad. Pero los ciudadanos de Estados Unidos y las familias de las víctimas de este ataque tienen derecho a saber la verdad y piden condenar a los autores del ataque terrorista.

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